
Entre naranjos se asoma la Niña de siempre, la Torre Fortísima y más bonita que velaba las noches sevillanas.
Una barragana de cristal y chapa le ha sacado ahora cierta ventaja y la mira desdeñosa desde sus cincuenta y pico metros más.
Para la cabecera del perfil la imagen de siempre: la flecha que une el Cielo y el suelo entrevista de naranjos.
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